Diciembre 2008 - Año 1 - No. 5
Revista de Gestión Institucional - Versión Digital

 

 

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Una reflexión descriptiva y crítica

Programas públicos de apoyo a la creación de empresas

Escribe: Jaume Amill Miralles

Director del Área de Creación y Dinamización de Empresas de D’Aleph, España. Profesor de la Maestría de Gestión de Políticas Públicas de la Escuela de Gerencia Continental.

Para que se produzca la creación de una empresa es necesario que se combinen simultáneamente diferentes elementos: la existencia de personas con espíritu emprendedor, la capacidad de éstas para convertir sus energías en ideas y proyectos empresariales viables y un entorno favorable que facilite el proceso.

Por otro lado, analizando la creación de empresas desde la perspectiva de proceso se pueden llegar a identificar hasta cuatro fases en la creación de una empresa, en las que las necesidades a cubrir y las actividades a realizar son claramente diferentes.

Si analizamos la creación de empresas desde la perspectiva de proceso se pueden llegar a identificar hasta cuatro fases en la creación de una empresa. Así nos encontramos con las siguientes fases: Gestación en la que una persona, identifica en el entorno diversos elementos que pueden dar lugar a una posibilidad empresarial. Creación o análisis, el evaluar la viabilidad de su idea de crear una empresa, y finalmente se decide por un camino u otro. Puesta en marcha, en la que el empresario moviliza los medios necesarios para el inicio de la actividad y finalmente, el proceso culmina cuando, una empresa alcanza su consolidación, tiene productos o servicios totalmente desarrollados, la clientela es más o menos habitual, etc. Normalmente, esto no se produce antes del tercer o cuarto año de vida.

Cualquier programa público que pretenda apoyar o incentivar la creación de empresas deberá tener en cuenta los cuatro factores expuestos anteriormente, pero muy especialmente el elemento humano, la necesidad de la existencia de personas emprendedoras. Asimismo, tampoco deberá olvidar que, como proceso, la creación de empresas tiene diferentes problemáticas o necesidades según en qué fase del mismo nos fijemos.

En este sentido, un análisis de los programas, acciones e instrumentos desarrollados por las diferentes administraciones públicas durante los últimos quince años, nos permite observar cómo se ha tratado de dar respuesta a estas diferentes problemáticas y necesidades.

Análisis de contenidos
Los programas los podemos clasificar y tipificar, por acciones e instrumentos públicos de apoyo a la creación de empresas, de la siguiente forma:

1.- Un primer grupo de programas se centra en el fomento del espíritu emprendedor y la gestación de nuevas actividades, con el objetivo de conseguir a largo plazo el nacimiento de más vocaciones empresariales. Algunos de ellos se han comenzado a desarrollar, mientras que otros son todavía son experiencias singulares:

  • Seminarios de difusión de la cultura emprendedora, de motivación a emprender, de circulación de ideas empresariales, donde se muestran ejemplos de personas que han creado empresas con éxito y cuya situación de partida no era muy diferente de la propia de los asistentes al seminario.
  • Los medios de comunicación locales pueden ser un excelente mecanismo para difundir ejemplos de emprendizajes de éxito o ideas y conceptos relacionados con la realidad empresarial.
  • Sensibilización en escuelas, institutos y centros de formación en general a través de diferentes vías como: juegos didácticos de empresa, charlas de empresarios locales, visitas a empresas, utilización de ejemplos empresariales en los materiales de estudio, etc.
  • Concursos de proyectos e ideas empresariales que, si se plantean para un ámbito territorial suficientemente amplio, se difunden adecuadamente, tienen premios atractivos y asimismo resulta suficientemente sencillo presentarse, pueden resultar un mecanismo muy interesante para favorecer que durante un determinado espacio de tiempo haya un volumen importante de personas del territorio que se interesen en “pensar en empresa”.
  • Campañas publicitarias de promoción de la idea de emprender diseñadas y ejecutadas con verdaderos criterios publicitarios pueden llegar a tener efectos muy positivos.
  • Talleres, seminarios, sesiones de trabajo destinadas a personas con cierto interés por la creación de empresa pero que no han acabado de desarrollar una idea muy nítida.
  • La puesta en valor por parte de las administraciones públicas de activos locales de todo tipo (tangibles e intangibles) ha facilitado la creación de empresas. Así, acciones como la rehabilitación de un barrio, recuperación de fiestas, costumbres u oficios tradicionales, difusión de tradiciones culturales y gastronómicas, promoción de la realidad paisajística, etc., pueden considerarse dentro de este grupo.

Como se observa, el abanico de actividades que se pueden poner en marcha en el marco del fomento del espíritu emprendedor y gestación de nuevas actividades es amplio. Sin embargo, la cantidad de experiencias con que se cuenta, aunque variada, es pequeña. Probablemente, la dificultad de medir los resultados de estas medidas así como su horizonte de mediano y largo plazo ha contribuido a su escasa inclusión en la agenda de los programas públicos. Sin embargo, es un área de trabajo a la que debería prestarse más atención y dedicar mayor volumen de recursos, especialmente en aquellas zonas con baja cultura emprendedora, ya que ésta es un factor crítico para el desarrollo futuro de nuevas empresas.

2.- En segundo lugar, con el objeto de ayudar a los nuevos emprendedores en la fase de creación o análisis, es decir, a evaluar la viabilidad de su idea empresarial, la administración pública ha puesto en marcha diferentes programas que centran su énfasis fundamental en la prestación de asesoramiento en la elaboración del plan de empresa o, bien, en la facilitación de medios para que el propio emprendedor realice por sí mismo el plan de su nueva empresa. Así, podemos distinguir, al menos, las siguientes tipologías de programas e instrumentos:

  • Agentes de Desarrollo Local, Técnicos de Empleo, Técnicos de Empresa, Oficinas de Asesoramiento, etc., que suministran al nuevo emprendedor información sobre trámites y subvenciones y asesoramiento de proceso en la elaboración del plan de empresa.
  • Clubes del emprendedor, semilleros de empresas y, en general, programas cuyo objetivo fundamental es proveer a los emprendedores de recursos físicos y de conocimiento que faciliten la elaboración de su plan de empresa.
  • Programas de formación para emprendedores.

A este respecto, cabría pensar en introducir en los programas formativos para nuevos emprendedores contenidos relacionados con los comportamientos y habilidades que deberán desarrollar éstos, cuando se conviertan en empresarios.

En general, podemos afirmar que, dentro del ámbito del apoyo a la evaluación de la idea empresarial, se conocen bien el tipo de medidas que resultan efectivas y donde queda un amplio espacio para la mejora es en su ejecución. Dicho de otro modo, no es necesario “hacer más cosas” sino “hacer las cosas bien”.

3.- Los programas e iniciativas públicas que persiguen apoyar a los nuevos emprendedores en el momento de la puesta en marcha así como la consolidación durante los tres primeros años de vida de la empresa tienen morfologías y objetivos operativos variados. En general, podríamos decir que en el ámbito de facilitar la fase de lanzamiento o puesta en marcha se han conseguido resultados razonables, mientras que nos queda un camino todavía muy largo por recorrer en el diseño e implementación de programas e instrumentos de apoyo a la consolidación de las nuevas empresas.

  • Las “ventanillas únicas” con el objetivo de facilitar, agilizar y reducir el plazo de los trámites relativos a la creación de una empresa. Pese a las mejoras alcanzadas, parece lógico pensar que nuestras administraciones tendrán que avanzar aún más en la simplificación de procedimientos y en la coordinación interadministrativa con el objetivo de facilitar la tramitación a las empresas noveles.
  • Los centros y viveros de empresas son edificios o conjuntos de edificios que albergan espacios para la instalación de empresas de servicios y/o industriales así como un conjunto variado de servicios para facilitar su instalación y funcionamiento durante los tres primeros años de vida, tales como: recepción, salas de reuniones, cafetería, soporte administrativo, limpieza, seguro de responsabilidad civil, etc.

Los programas que persiguen el apoyo financiero a las nuevas empresas han centrado normalmente su forma de intervención a través del mecanismo de la subvención. Por otro lado, de forma más esporádica se vienen utilizando sistemas de apoyo financiero más cercanos a los mecanismos de mercado como capital riesgo, capital semilla o microcréditos con resultados asimétricos en función del entorno específico donde se aplican y del diseño concreto del instrumento y el tipo de empresas que se quiera apoyar. Así, el capital riesgo, pese a ser una fórmula interesante, ofrece rigidez instrumental que hace complicada su aplicación para apoyar a las empresas muy pequeñas.

Hecha esta descripción, corresponde a los gobiernos nacionales, regionales o locales diseñar las medidas que les parezcan apropiadas, para lo cual me permitiré realizar algunas recomendaciones:

  • Debería potenciarse medidas relacionadas con la promoción del espíritu emprendedor y con la consolidación de las empresas recientemente creadas.
  • Los programas y las actuaciones deberían diseñarse de manera integral, no como medidas sueltas y aisladas.
  • Las tecnologías de la información ofrecen importante ventajas que deberían ser aprovechadas en programas de emprendizaje.
  • La cooperación entre administraciones y evitar solapamientos, mejorará el impacto de las actuaciones.
  • La profesionalización del personal técnico deberá ser una prioridad así como el diseño de protocolos profesionales.
  • Una actitud más emprendedora por parte de la propia administración pública, seguro que mejorará la percepción social del emprendizaje.
  • Cualquier programa de apoyo financiero a las nuevas empresas debería utilizar mecanismos y herramientas de mercado.
 

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