En debate: Exitosa experiencia de desarrollo en el Cusco
Sierra Productiva
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Escribe: Miriam Zelada
Consultora especializada en comunicación rural y en diseño de estrategias de comunicación para el desarrollo. Con experiencia en comunicación organizacional e imagen institucional en instituciones públicas y privadas. Directora del departameto de Desarrollo Comunitario del Centro Cultural ”La Casa del Colibrí - Fundación Amazonas. |
Hace más de 15 años, en la sierra del Cusco, un grupo de campesinos pasó, silenciosamente, de una economía de subsistencia a una economía productiva, encontrando un modelo propio de desarrollo para salir de la pobreza. Presentamos este exitoso caso de desarrollo productivo que se originó con este grupo de agricultores del Cusco, que hoy aplican una serie de tecnologías basadas en el riego por aspersión… Con ustedes los Yachachiqs.
Los efectos más importantes de su revolución son el gradual cambio en la dieta de los agricultores y mayores oportunidades de mercado para sus productos. Estas comunidades emprendedoras comenzaron a realizar actividades productivas, como la fabricación y el envase de yogurt, quesos, etc. Sobre la base de esta experiencia y conocimiento, los propios campesinos elaboraron perfiles y proyectos productivos a partir de estas tecnologías, lo cual supone un nivel de empoderamiento y una naciente cultura de emprendimiento, en dichas zonas del país.
Los difusores de esta revolución productiva son los Yachachiqs o “amautas tecnológicos”, que están replicando 18 tecnologías en seis regiones del país. La iniciativa es del programa Sierra Productiva, a cargo de la Federación Departamental de Campesinos del Cusco y la ONG Instituto para una Alternativa Agraria (IAA). Lo positivo es que este modelo de desarrollo está siendo considerando en el Plan Anticrisis para el agro. El ministro de Agricultura, Carlos Leyton, mencionó recientemente que el primer trimestre del 2009 se pondrá en marcha el programa Sierra Productiva para lucha contra la pobreza de las zonas rurales.
Si usted visita la micro cuenca de Jabón Mayo, que comprende los distritos de Yanaoca, Pampamarca y Túpac Amaru, en la Provincia de Canas, Cusco; a más de 4,000 metros de altitud y con una temperatura media anual de 8 grados, imagina quizás, un lugar donde sólo crece ichu, pero la realidad de estas altitudes es muy distinta. Los agricultores de esta zona cultivan hortalizas, tienen pastos de más de 5 metros de alto y ganado de buena raza.
Estos hombres del campo tienen una visión distinta de la vida, más independiente, y no esperan la intervención del Estado con programas asistenciales. Ellos son los nuevos emprendedores rurales, agricultores que están saliendo de la pobreza extrema aplicando las tecnologías que Sierra Productiva les brinda. Los Yachachiqs están generando así un nuevo modelo de vida, donde la frase es YO SI PUEDO.
Inicios
El programa Sierra Productiva no nace de la noche a la mañana: surge en respuesta a un cambio sustancial sobre la tenencia de la tierra, que se origina a fines de los 50. En esa época habían 15,000 haciendas, aproximadamente, donde el agricultor no era dueño de las tierras. Es allí donde se inicia un proceso de lucha en La Convención el año 58. Diez años después, con la reforma agraria de Velasco Alvarado, se da un cambio radical en la tenencia de la tierra, pasando a manos de las comunidades campesinas y pequeños propietarios; luego, a fines de los de los 80, se modifica mucho más el mapa de la tenencia de tierras del país. Es así que se pasa de 15,000 haciendas a 3,000 ó 4,000 cooperativas. Posteriormente estas tierras pasan a ser parte de pequeños minifundios, que en la actualidad son casi cerca de dos millones de unidades productivas donde el agricultor pasa a ser propietario de sus tierras. Partiendo de la premisa que los agricultores son propietarios de sus tierras, y que además éstas son minifundios, se crea el programa Sierra Productiva con el objetivo de hacer que estos pequeños agricultores desarrollen y salgan de la pobreza.
En los años 90 el programa toma cuerpo a raíz de de las medidas económicas del gobierno de Fujimori, donde se afectó el intercambio que hacían los agricultores. “Antes del Fujishock era posible canjear una bolsa de fertilizantes de 45 kilos por una carga de papa de 100 a 110 kilos. Después de esta medida para canjearla se requería una tonelada. Entonces la Federación organizó una huelga para negociar con el gobierno de Fujimori, en marzo del 91, pero unas dos o tres semanas antes ingresó Boloña al Ministerio de Economía y Finanzas y lo primero que hizo al entrar fue eliminar el Banco Agrario, Ecasa y otras medidas que los afectaron mucho más.
“Es así que emprendimos la huelga –señala Carlos Paredes, asesor y promotor del programa Sierra Productiva– pero lo sorprendente fue que el primer día de huelga, en plena marcha, encontramos a funcionarios del Banco Agrario, Enci, Ecasa y otros organismos que habían sido disueltos. Nos estaban apoyando. Ahí nos dimos cuenta que no había nadie con quién hablar. Y llegamos a la conclusión que ese no era el camino. Declaramos entonces un año de reflexión, donde organizamos talleres, foros y debates motivados por una pregunta ¿Cómo producir sin la ayuda del Estado?. Dado que sentíamos que no había Estado para nosotros, definitivamente teníamos que encontrar soluciones y las buscamos en nosotros mismos. Afortunadamente, esa búsqueda nos lleva de la mano a la Agroecología. Tuvimos la suerte de iniciar nuestras actividades con una medida muy sencilla y concreta de grandes efectos: comenzamos a elaborar compos, un abono orgánico que permitió a la gente tener su propio fertilizante, combinando vegetales con estiércol de ganado de una forma muy sencilla. Esto significó un ahorro para los agricultores que no podían pagar el alto costo de los fertilizantes. Y otra de las ventajas fue que este fertilizante mantenía la tierra en mejores condiciones. Las plantas crecían más vigorosas, eran mejores y tenían menos plagas. Esta primera medida motivó que continuáramos reflexionando e incorporando nuevas tecnologías”.
Primeros pasos
Sierra Productiva tuvo una etapa de ensayo de 94 a 99. Se implementó un proyecto de experimentación demostrativa. Ahí investigaron de manera práctica la implementación de nuevas tecnologías, desarrollaron proyectos de reforestación, agroforestería y otras tecnologías. A partir de 99, unas cuantas familias habían hecho suyas un paquete de tecnologías. Y es así que se inician las pasantías de delegaciones a 30 distritos donde había escuelas campesinas de la Federación Departamental de Campesinos del Cusco. El 2000 muchas familias, al ver el progreso de sus vecinos, querían replicar estas experiencias. Y entonces el proceso de réplica se inicia con una capacitación de campesino a campesino.
Para hacer viable el programa se organizó a los agricultores en micro cuencas, demarcaciones territoriales en las que no hay demarcación política. Hay muchas micro cuencas que pasan por más de un distrito, provincia e incluso región, por lo que se hace necesario promover la articulación de gobiernos locales por micro cuencas. “Esto llevaría a una suerte de gestión territorial de recursos y articulación de políticas locales”, manifiestan.
Tecnología, motor del cambio
Otro de los ejes de Sierra Productiva es el riego por aspersión. Pero ello implica un cambio en la cultura de riego, según cuenta también Carlos Paredes. “Lamentablemente muchos campesinos del ande son dependientes de la lluvia para el riego. A esto se suma que el Estado promueve el riego mayor, con una bocatoma y un canal que conducen al riego por inundación, malogrando nutrientes de la tierra y limitada cobertura. Este tipo de riego sólo llega a las áreas comunales y muchos campesinos tienen sus parcelas fuera de dichas áreas. Nosotros tuvimos muchos inconvenientes en el Ministerio de Economía, con el SNIP, debido a que consideran que el riego por aspersión le compete a las empresas privadas, dificultando con ello presentar proyectos de inversión pública debido a que ellos sólo consideran como válido el riego mayor”, cuestiona.
Este tipo de riego permite una mayor producción. Cuando el agricultor dependía de la lluvia tenía pastos verdes sólo tres veces al año y crecía como máximo 5 cm., mientras con el pasto asociado cultivado con riego por aspersión, éste crece un metro.
Otra ventaja que da el riego por aspersión es que este pasto crece un metro (20 veces más que el pasto natural que soporta un corte al año), mientras el pasto asociado cultivado soporta cinco cortes al año y si se aplica riego por aspersión obtienen cinco metros de pasto por año, contra cinco cm. de pasto natural. Este salto explosivo en materia de productividad y rentabilidad permite que las familias tengan una sobre oferta de pastos en un pequeño espacio. Si comparamos podemos notar que en 100 m2 se obtiene el equivalente a una hectárea de pasto natural. Y muchos agricultores no cuentan con esa cantidad de tierra.
“El contar con pasto asociado – gramiña que contiene más proteínas–, permite que el ganado engorde más rápido y las vacas den más leche, permitiendo a una familia campesina la posibilidad de combinar varias crianzas a la vez. El excedente de pasto permite al campesino engordar más ganado al año, lo que implica ingresos monetarios de 1,500 a 2,000 soles en un lapso de tres años. Y aparte del engorde del ganado, varias familias están dedicándose a la crianza de cuyes y porcinos, transformando la leche en yogures, quesos y con el excedente de hortalizas están preparando mermeladas, néctares, etc.
Independencia alimentaria
El programa tiene dos beneficios: generar un ingreso no monetario destinado a la auto alimentación equivalente a 500 soles mensuales, en el primer año y 2,000 soles al tercer año. Esto contra los ingresos de más o menos 80 a 120 soles mensuales que percibían.
Los 500 soles que las familias obtienen del cultivo de sus parcelas, debido a la aplicación de las tecnologías, como el riego por aspersión, les permite tener huertos a campo abierto para la siembra de hortalizas. A los 28 días pueden producir rabanitos y a los 34 días lechugas. La aplicación del riego por aspersión hace que la producción sea mucho más rápida. A la siembra de hortalizas se suma la siembra de mini parcelas de ocho granos distintos, lo que significa que las familias pueden comer un tipo de grano distinto por día, quedando incluso un excedente para reforzar su alimentación. Finalmente, una vez que el pasto asociado tenga su primer corte, en tres meses una vaca ya puede dar leche, que permite que un agricultor agregue a su consumo diario un pedazo de queso todos los días o un vaso de yogurt. Y si a ello agregamos, que una familia puede criar un par de gallinas ponedoras cada cual con 250 huevos al año, el agricultor tendrá 500 huevos al año, lo que significa que cada familia puede comer 10 huevos a la semana. Con los pastos mejorados, también pueden criar cuyes que luego de un tiempo le permite consumir dos días a la semana carne de cuy. Es así que el ingreso no monetario permite que las familias dejen de gastar en estos alimentos y tengan su pequeño supermercado en casa y de paso mejoren su nivel nutricional.
Aparte de este paquete de productos, las mujeres reciben capacitación para preparar diversos néctares de hortalizas, jugos, tortas y tortillas de hortalizas; es decir, toda la variedad de productos. Toda esta gama hace que las familias se enganchen con el programa. “Con estas tecnologías, desde nuestro punto de vista, no hay razón para que exista pobreza. Los agricultores pueden lograr una seguridad sobre su vida alimentaría e independencia alimentaría. Nosotros tenemos la extraordinaria posibilidad de sacar de la crisis a más o menos 6 millones de familias. Estamos hablando que cada una de los 2 millones de unidades productivas puede convertirse en un supermercado para una familia; es decir, no tendrían por qué ir a comprar, ya que una buena parte de lo que consumen sería su propia parcela. Se ahorraría por los menos 500 soles”, asegura Paredes con orgullo.
Esta propuesta se está replicando en varios distritos de seis regiones. Según Paredes la aspiración de Sierra Productiva es llegar a un tercio de las familias de la sierra rural que son aproximadamente 400 mil. Otro de los objetivos es que los agricultores que ya están aplicando estas tecnologías se capaciten y se asocien para comenzar a industrializar su producción, y así obtener mejores precios, considerando que todo lo que ellos producen son orgánicos. Con esta propuesta los agricultores podrían abastecer el mercado interno, las áreas urbanas aledañas, mercados artesanales y quizá en el futuro hasta el mercado nacional, dinamizando el mercado interno.
¿Cuánto cuesta el programa?
La ONG Instituto Peruano de Alternativa Agraria, es la organización facilitadora. Es la que busca el financiamiento para que Sierra Productiva sea viable. El costo por familia, en una primera etapa, es de 1,100 soles y sirve para la instalación de riego por aspersión. Los huertos fijos a campo abierto, pastos asociados mini parcelas y animales menores. El II y III módulo, la instalación del fitotoldo cuesta 1,500 soles, la instalación de los establos mejorados, energía solar, manejo de desechos, cocina mejorada o solar y otras tecnologías puede llegar a costar unos 7,100 soles en un lapso de tres años. A ello se suma el aporte de cada familia en materiales, mano de obra, etc. que suma 6,700 soles para instalar las 18 tecnologías.
La ventaja de este proyecto es que luego del primer año, las propias familias pueden financiar parte de estas tecnolgías, ya que cada año sus ingresos son mayores. Pero como dice Carlos Paredes, la ayuda que necesitan los agricultores es para la instalación de riego por aspersión. Es una inversión pequeña que muchos programas sociales gastan en asistencialismo. Muchos agricultores que están entrando a este programa lo único que piden del Estado es esta ayuda para salir adelante. No quieren asistencialismo, sino que el Estado les permita ser la nueva cara productiva de la sierra peruana.
Yachachiqs,
transmisores de conocimientos
Los yachachiq cumplen un papel fundamental en la réplica de las nuevas tecnologías. Muchos de ellos han participado desde el proceso de experimentación demostrativa. Los yachachiqs salieron de los Pachamama Raymi, fiesta de la Madre Tierra, donde competían en todos los procesos de utilización de las nuevas tecnologías en el proceso productivo. En esta fiesta se ponían a concurso la mejor cosecha de cebada, papas nativas, la parcela más productiva, la que había desarrollado mejores pastos, etc. Esto terminaba en premios, al momento de concursar tenían que explicar como habían aplicado estas tecnologías, es así que los agricultores incian el proceso de repliaca campesino a campesino, que da como origen a los yachachiqs.
En estos concursos, comienzan a elegir en una primera etapa ocho yachachiqs de la comunidad, cuatro varones y cuatro mujeres. En la micro cuenca Jabón Mayo, en la que comenzó el proyecto, hay 11 comunidades campesinas, por tanto cada Ayllu tenía 88 yachachiqs especialistas en agricultura, ganadería, medio ambiente y organización social.
Para la réplica en otros lugares Sierra Productiva seleccionó a los mejores yachachiqs y los capacitó en integrales, llevándolos a zonas donde había experiencias más avanzadas, a través de pasantías. Es así que se forma el primer equipo de 25 yachachiqs y se inicia un proceso de réplica en 30 distritos, donde se capacitó a cuatro familias por distrito, lo cual sirvió como una vitrina para mostrar que es viable implementar esas tecnologías. Los agricultores al ver el éxito de esta propuesta se fueron uniendo al proyecto, lo que originó que en un año haya 500 familias replicando esta experiencia, debido a que la capacitación era abierta. Todo el mundo podía ir. Es así que de una meta de 120 familias en el primer año ahora se ha ampliado en más o menos en 80 distritos de los 108 distritos que tiene Cusco, que hacen un equivalente a 20,000 familias que están llevando adelante esta experiencia.
En el segundo semestre del 2004 este proceso de réplica se extendió a otras regiones, como Huancavelica, Ayacucho, Arequipa, Puno y Piura, con la ventaja que cuentan con la experiencia validada por los campesinos del Cusco.
“Los resultados de este procesos son sumamente interesantes. En 15 años de desarrollo –cinco años de experimentación demostrativa y 10 en proceso de replica– se han beneficiado más o menos 30,000 familias, quienes están en proceso de implementación de tecnologías y por tanto han dado un salto de una economía de subsistencia a una economía vinculada al mercado. Estamos hablando de más o menos 150,000 personas que están en una mejor situación”, concluye Carlos Paredes, uno de los promotores del programa.
Yachachiq (yachay = Conocimiento, chiq = quien sabe y transmite)
videos relacionados:
http://www.wikio.es/video/515763
http://www.youtube.com/watch?v=LMoAcrBn7Ps
http://www.youtube.com/watch?v=6FNJnA8z9Fw
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