En debate:
Política de Estado, no de Gobierno
Competitividad
El 2008 será, sin duda, un año que
llenará las páginas de la historia del Perú como el símbolo de
un punto de inflexión que muy pocos imaginaron. Y el inicio de la consolidación de un proceso que no debiera tener fin.
Es así que hace un par de décadas casi nadie pensó que este año llegaríamos a ser el primer país de América Latina en Desempeño Económico y los segundos en Competitividad y en Eficiencia de Gobierno (IMD, World Competitiveness Center), en el marco de un año en el cual somos anfitrionesde dos cumbres mundiales que reúnen a más de 100 jefes de Estado de l mundo, se firman diversos TLC y se consigue reconocimeinto internacional con el grado de inversión de las principales calificadoras mundiales.
Entonces surgen muchas interrogantes. Lo primero que nos preguntamos es ¿qué es ser competitivos? Y surgen muchas respuestas. Desde las visiones optimistas a quienes estos logros no sorprenden, hasta los críticos extremos que siempre resaltan el largo camino que aún nos falta recorrer.
La hoy ministra de Comercio Ex- terior y Turismo, Mercedes Araoz, define “la competitividad como el conjunto de políticas, factores e instituciones –calidad del ambiente de inversión– que de manera sistémica determinan el nivel de productividad de una economía”, entendiendo por competitividad la capacidad de una organización pública o privada, lucrativa o no, de mantener sistemáticamente ventajas comparativas que le permitan alcanzar, sostener y mejorar una determinada posición en el entorno socioeconómico. De allí que el término competitividad sea muy utilizado en medios empresariales, políticos y socioeconómicos y que nuestros agentes económicos hayan pasado de una actitud auto-protectora a planteamientos más abiertos, expansivos y proactivos.
En el último Reporte de Competitividad del Foro Económico Mundial, a pesar de las impresionantes tasas de crecimiento de 5% y 6% logradas los últimos seis años, Perú enfrenta todavía deficiencias en requisitos básicos para la competitividad, como eficiencia gubernamental, desarrollo de infraestructura y salud y educación básicas. La pobreza generalizada y las disparidades entre regiones indican que gran parte de la sociedad peruana se encuentra aún privada de los beneficios del crecimiento. Por ello, el gobierno estaría embarcado en importantes medidas, como la descentralización de la distribución de fondos a las regiones para la realización de inversiones en infraestructura, salud y educación, acciones que deberían ampliar el horizonte de competitividad del país de cara al futuro. Pero ¿qué se está haciendo en realidad?
Lo cierto es que para que podamos hablar de la competitividad peruana sin duda hay un camino que recorrer. Pero más importante que conocer lo que falta de este camino es reconocer que lo queremos recorrer.
Ese espíritu es el que marcará la diferencia entre los peruanos del ayer y los nuevos peruanos. Ese nuevo peruano, con una cultura diferente, sin complejos, sin miedos, sin temor a enfrentar los retos que el futuro nos depara, debe reconocer que este es el momento que esperaba para cambiar nuestra historia, para que la llenemos de relatos exitosos e identifiquemosa esos héroes urbanos y rurales que conquistan el mundo a diario. Aprovechemos el momento. (JCR).
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